Noctis siempre fue negro. Desde el principio, esa fue su forma de marcar presencia: sobria, compacta, con volumen definido y textura que acompaña. Pero como pasa con muchas piezas en Brunna Studio, lo que empieza como una sola versión va mutando según lo que vemos, lo que nos piden y lo que tiene sentido sumar.

Hoy presentamos Noctis en blanco. No es una versión opuesta, sino complementaria. El blanco cambia cómo se percibe la forma: suaviza los bordes, resalta la textura y genera una presencia más silenciosa. Funciona bien en espacios luminosos, en composiciones más neutras o como contrapunto visual frente a piezas más oscuras.

La pieza mantiene su estructura original: material sólido, acabado y detalles que respetan la forma sin perder definición.

Como siempre, cada unidad se produce con criterio técnico y visual. Ajustamos parámetros, calibramos detalles y validamos físicamente antes de ponerla disponible. Noctis en blanco es parte de esa evolución: una respuesta concreta a lo que fue surgiendo en el uso real.

Si ya tenés la versión negra, esta nueva puede funcionar como complemento. Y si es tu primer Noctis, el color blanco abre otra forma de integrarla en tu espacio.